El líder del partido popular, Mariano Rajoy, piensa que lo indicado es no apoyar al gobierno en la política de recorte de gastos y reestructuración del mercado laboral que ha iniciado el gobierno presionado por organismos internacionales, algunos de nuestros socios en la UE y el mundo occidental, su admirado Obama. Es algo conocido que el presidente del gobierno no ha tomado estas medidas económicas con entusiasmo, más bien con desgana por apartarse de sus ideas de iluminado.
Las encuestas mandan. Aunque en los últimos sondeos la diferencia entre el partido en el gobierno y el PP le dan la mayoría absoluta a este último, si bien es cierto que no por meritos propios sino por el cúmulo de despropósitos, errores y dejadez del gobierno en las medidas que debía haber tomado hace ya años para paliar la crisis, de manera especial en el daño a las familias provocado por el paro, el Sr. Rajoy debería haber estado a la altura y tener más sentido de estado y menos ambiciones electoralistas. ¿O es que están asustados con el temido abrazo del oso? Un político con sentido de estado debe de tomar siempre sus decisiones en clave del beneficio de su nación. La reforma laboral, por lo que hasta ahora sabemos de ella, no parece ser la idónea, pero después de la juerga presupuestaria en la hemos estado inmersos en estos años pasados, sobre todo en los 6 que nos preceden, por un ejercicio cuando menos de coherencia se debe de apoyar, aunque se pueda argumentar que es un batiburrillo de Rodríguez Zapatero y de su secretario Corbacho.
Lo único que vemos es un gobierno desarbolado, con un presidente que sigue pensando en alianza de civilizaciones, guerra civilismo, pañuelos de alambradas, todo lo que pueda arrancar votos a la extrema izquierda abstencionista. Por otro lado una oposición descubriendo vocación en la defensa de los trabajadores, pero eso se suponía, no hay diez millones de ricos, rentistas en España.
Y entre tanto populismo, ¿Quién mantiene el sentido común? Así nos va. Tenemos la peor clase política de nuestra historia reciente.