Casimir es uno de los responsables del Centro Cultural Comoë (Abidján). Explica que, aunque el país acaba de salir de un periodo de luchas y las universidades siguen cerradas, con un poco de ingenio la formación de los estudiantes sigue en marcha.
Querido amigo, En esta ocasión quisiera utilizar mi blog para hacerte llegar mi más cálida felicitación de Navidad y desearte lo mejor para este nuevo año 2012. Te invito a que revivamos juntos uno de los acontecimientos más increíbles que tuvo lugar en la Navidad de 1942 en el cerco de Stalingrado, durante la Segunda Guerra Mundial. Un emotivo testimonio sobre cómo, incluso bajo las condiciones más adversas que nos puedan acontecer en nuestra vida, el verdadero espíritu de la Navidad es capaz de devolver amor, esperanza y paz al corazón humano.
El 24 de diciembre de 1942 por la tarde, Kurt Reuber, médico encargado de la unidad de acorazados, regresó a su barracón después de atender a los heridos. “Es Noche Buena”, pensó, noche de luz, de paz y de amor. Era fuerte la tentación de tomarse el trozo de pan duro reservado para ese momento y acurrucarse cerca de la estufa de hierro que funcionaba a media potencia debido a la escasez de combustible. Los demás soldados aún no habían regresado de las trincheras. El Dr. Reuber, además de médico, era pastor luterano y licenciado en teología, y le gustaba pintar.
En la reciente JMJ se instalaron 200 confesionarios en el Parque del Retiro de Madrid. Una televisión holandesa quiso saber qué era aquello. Así se lo explicaron algunas jóvenes.