En los últimos días he oido y leido críticas duras a los hermanos de la Cruz Blanca de Córdoba.
Espero que aquellos que las hacen estén muy seguros de lo que dicen, y hayan comprobado
cada una de las acusaciones que han lanzado.
No sé si son verdaderas o falsas, deseo, de todo corazón, que sean sólo un bulo, uno más de
los muchos que se están vertiendo sobre la Iglesia y sus distintas organizaciones. Pero sí quiero decir,
que durante muchos años, los hermanos de la Cruz Blanca se han ocupado de cuidar, acompañar, ente-
rrar, con mimo, con dedicación, con paciencia, con una sonrisa, a todos aquellos que nadie quería, ni
siquiera sus familias.
A veces, incluso atacados físicamente por alguno de ellos, que en su demencia no
saben controlarse. Años y años trabajando en silencio con los pobres de los pobres (los que no tienen
a nadie que se ocupe de ellos). Siendo una referencia en la ciudad de buen hacer, y de pronto todo se
derrumba, !!!son acusados de abusar de los que cuidan !!!.Qué casualidad, demasiada casualidad, no creo
en la casualidad.