Cuenta Leonardo Padura en esta novela que una vieja amiga de Trotsky, escapada de Rusia a Finlandia, escribió al famoso revolucionario: “Es terrible que un sistema nacido para rescatar la dignidad humana haya recurrido a la recompensa, la glorificación, el estímulo de la delación, y que se apoye en todo lo humanamente vil. La náusea me sube por la garganta cuando oigo decir a la gente: han fusilado a M., han fusilado a P., fusilado, fusilado, fusilado. Las palabras de tanto escucharlas, pierden su sentido.
Las gentes las pronuncian con la mayor tranquilidad, como si estuvieran diciendo: vamos al teatro. (...) Siento que hemos llegado al fin de la justicia en la Tierra, al límite de la indignidad humana. Que han perecido demasiadas personas en nombre de la que, nos prometieron, sería una sociedad mejor”.

El siglo XX ha sido el de las grandes quimeras sociales, y los grandes desencantos, muchas veces bañados en sangre. Una de las utopías más ambiciosas, y crueles, ha sido el comunismo. De esa inmensa ilusión, con todos sus sueños de redención y sus despertares de pesadilla, habla esta novela. Los protagonistas son dos personajes históricos, con la revolución rusa y la guerra civil española como telones de fondo.
El hombre que amaba a los perros es Lev Davídovich Bronstein, llamado Trotsky, el mítico organizador del Ejército Rojo, el paladín de la revolución permanente. Tras la muerte de Lenin ha caído en desgracia, arrollado por la voracidad de poder de Stalin. Asistimos a su exilio de la Rusia soviética, de un país a otro, hasta recalar en México. Padura, con la pericia que da el estudio histórico y con técnica narrativa, desvela también la peripecia interior del líder político y el padre de familia.
El segundo personaje real es el comunista Ramón Mercader, miembro de una pudiente familia de la burguesía catalana, que imprime voluntariamente un giro radical a su existencia. Su itinerario biográfico, muy pronto en pos de Trotsky, le conduce a tierra mexicana: allí esos dos hombres, que representan dos modos de entender la ideología marxista-leninista, se convertirán en víctima y verdugo, en uno de los crímenes políticos más emblemáticos del siglo XX.
Con el recurso a un tercer personaje, de ficción, abre Padura una ventana a la vida cotidiana en su patria, la Cuba castrista, más allá del discurso ideológico y la propaganda oficial. La denuncia da paso a la ironía, lo apocalíptico a la prosaica supervivencia en la dictadura caribeña. Iván, escritor en ciernes, confidente a pesar suyo, reconstruye para el lector los hilos y desenlace de esta historia de ideales y miserias: verdadera muerte anunciada, que en su parte final alcanza –sin mengua del depurado estilo– la tensión de los mejores thrillers.
Leonardo Padura (La Habana, 1955) ha trabajado como guionista, periodista y crítico. Es conocido sobre todo por una serie de novelas policiacas traducidas a numerosos idiomas, y ganadora de varios premios literarios. Con El hombre que amaba a los perros, Padura entrega ahora una laboriosa investigación histórica, dos fascinantes biografías, y una excelente novela que dignifica el género: todo en un solo volumen, para sorpresa y gozo de los buenos lectores.
Autor: Leonardo Padura Tusquets. Barcelona (2009). 576 págs. 22 €.