¡Ah! Entonces no es un asesinato; es sólo una interrupción voluntaria del embarazo. Es más: esto está totalmente justificado, pues exaaminándolo mejor, nos damos cuenta de que el feto tenía Síndrome de Down. ¡Uf! ¡Vaya susto! Por un momento, creíamos que se había cometido una crueldad con un bebé indefenso e inocente. Menos mal que era sólo un feto defectuoso, y que su vida no vale nada, si su madre así lo decide.
Lo extraño es que no sabemos qué hacía allí, cuando debería estar en el hospital, medido en un frasco, como los demás. Esperemos que esto no vuelva a pasar, pues cosas así dan una mala imagen de nuestro sistema "SANITARIO" y de las mujeres que abortan, que últimamente están siendo víctimas del acoso de algunos sectores ultraderechistas y radicales.