La persecución venía de atrás, pero la violencia se desbordó en el verano de 2008. Las imágenes de aquellos sucesos dieron la vuelta al mundo. Fundamentalistas hindúes causaron unas 70 víctimas mortales y cerca de 50 mil desplazados, que tuvieron que pasar, en muchas ocasiones, largas temporadas ocultos en la jungla. Diez mil cristianos aún no han regresado a sus hogares, y tal vez nunca puedan hacerlo. Sus agresores les han hecho saber que sólo tienen que apostatar de su fe católica, que los hinduistas consideran una religión invasora. Pero estos cristianos se declaran antes dispuestos a morir, y reivindican su lugar en la sociedad india, en la que están presentes desde hace dos mil años (la primera evangelización se le atribuye al apóstol santo Tomás). Hoy, el porcentaje de cristianos en la India no llega al 5%, pero eso son muchos cristianos en un país tan poblado como éste: unos 60 millones.
Benedicto XVI emprendió esta mañana su vigésimo segundo viaje apostólico con destino a Benin, donde firmará el próximo domingo la Exhortación Apostólica Post-Sinodal de la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos.
El Papa, que salió del aeropuerto romano de Fiumicino a las 9,00 , aterrizó a las 15,00 en el aeropuerto Cardenal Bernardin Gantin de Cotonou, donde fue acogido por el Presidente de Benin, Thomas Yayi Boni y por el arzobispo de esa archidiócesis Antoine Ganyé, además de por otras autoridades civiles y religiosas.