El director de la Fundación Vida, Manuel Cruz, lamentó que “sean las
mujeres y los no nacidos quienes paguen la factura de la crisis,
privándoles del cheque-bebé, en lugar de contener gastos en medidas que
favorecen a empresas especializadas en un negocio no productivo como es el
aborto”.
"La violencia es quizás la más violenta violación de los derechos humanos y quizás la más generalizada. No conoce límites geográficos, culturales o económicos.
Mientras continúe, no podemos afirmar que estemos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz." Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas. Hace ya diez años, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con la finalidad de promover a través de los gobiernos, organizaciones internacionales y ONG, actividades de sensibilización pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.
La violencia es un fenómeno que se ha hecho presente a lo largo de la historia, sin distinción de razas, credo, nivel socioeconómico o sexo, llegando incluso a considerarse como un problema ubicuo (OPS, 2002). La violencia existe y ha existido siempre, es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1996) como: El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.
En Inglaterra, el gobierno continúa empeñado en reducir los embarazos de adolescentes con políticas basadas solo en la distribución de anticonceptivos; una estrategia que, según un estudio publicado en el British Medical Journal (1), no sólo no funciona sino que agrava el problema.
En 2004, el gobierno laborista lanzó una campaña para reducir el número de abortos entre chicas de 13 a 15 años que están expuestas a los riesgos de fracaso escolar, consumo de drogas y relaciones sexuales precoces. La campaña, centrada en la promoción del “sexo seguro” mediante la utilización del preservativo, ha tenido el efecto contrario: el 16% de las chicas que se acogieron al plan ha quedado embarazadas frente al 6% de las compañeras del grupo de control (que no siguieron el programa).