¡Hola! Me gustaría trasladar en frases simples de entender los sentimientos de amor que llenan el corazón de los que ya somos padres por todos y cada uno de vosotros, nuestros hijos.
Unas veces nos rebosa el corazón de orgullo porque os vemos fuertes, sanos, llenos de vida, con ilusiones sin fin mientras buscáis con vuestros estudios la posibilidad de llegar a ser mucho más de lo que nosotros, los padres, hemos llegado a ser, o cuando observamos que con vuestro trabajo y esfuerzo, conseguís el bienestar y, hasta la felicidad que nos hubiera gustado haberos dado.
El público está deseando comedias románticas que tengan además unos gramos de acción. Si no, no se explica que en menos de un mes se estrenen dos películas tan similares como Noche y día y Killers. En este último caso, la cinta dirigida por Robert Luketic (que venía de rodar una más que aceptable película de acción, 21: Black Jack, y una infumable comedia pretendidamente romántica, La cruda realidad) nos cuenta la historia de un antiguo asesino a sueldo que quiere cambiar de vida cuando se casa. El problema es que hay profesiones que no es sencillo dejar de lado sin consecuencias.
No creo que podamos considerar a Chiquito de la Calzada como paradigma de lo que los andaluces entendemos por vergüenza. Y hasta al propio Chiquito, hombre-espectáculo de la poca vergüenza, le daría pudor hablar de lo que la consejera de Salud pone en publicaciones oficiales de la Junta. ¡Qué poca vergüenza tiene doña María Jesús Montero, qué poco pudor! No le estoy levantando ningún falso testimonio, sino que hago comentario de textos sobre lo que dice la Guía de Sexualidad para Jóvenes editada oficialmente por su Consejería, donde puede leerse: «La sexualidad no es sólo la penetración en la vagina, el ano o la boca. Es la capacidad de disfrutar de nuestro cuerpo, del cuerpo de la otra persona, del mismo o de distinto sexo...»
Sr Rodríguez, está a punto de ser aprobada en las cortes, SU ley de libertad
religiosa. Me temo, por lo que leo sobre ella, que se trata de intentar arrinconar
un poco más a los católicos, que por lo visto a usted le molestan mucho.
Le propongo, Sr Rodriguez, que arrincone a esos 4.500.000 de parados que ha
creado en sus 6 años de gobierno, y les dé un empleo. Porque supongo le molestaran
mucho.
Hoy se ha puesto de moda declararse “espiritual pero no religioso”, cláusula que sirve para atribuirse lo que da buena imagen a la fe –sentimientos filantrópicos, tolerancia universal–, sin los inconvenientes de la “religión organizada” –dogmas, preceptos, exclusividad–. Pero unas creencias blandas no nos sostendrán cuando necesitemos agarrarnos a algo firme, como advierte el autor de este artículo.
Usted tiene mucho poder en su mano, señora Sonsoles. Más aún que en su garganta. Se siente, o así lo han afirmado sus allegados, presa en la jaula de oro, como la calandria de la ranchera que cantaba José Infante. Ábrala y vuele con su gorrioncillo, que no se ha conocido en España pájaro más dañino, inútil e innecesario. Escape de La Moncloa, señora Sonsoles, que dos años más en la jaula de oro son demasiados para usted, para la jaula, para el oro, para el gorrión y para España. A usted, señora Sonsoles, no hay que abrirle los ojos. Su deber es callar y soportar en silencio su prisión y sus vivencias. Una cosa es el amor primero y el cariño posterior, y otra muy diferente la invidencia. Parece usted sensible e inteligente, y por ello, no se me ocurre pensar que su amor por el gorrión es ciego.