¿Sabías que incluso el cerebro funciona diferente en hombres y mujeres?
El cerebro humano está dividido en dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. El izquierdo controla todo lo que corresponde al pensamiento lógico y racional, mientras que el derecho tiene que ver con las emociones, la creatividad, la fantasía y lo subjetivo.
Los seres humanos combinamos la información que nos proporcionan ambos hemisferios y así conocemos, pero este proceso es diferente en hombres y mujeres.
Las mujeres tienden a trabajar con ambos hemisferios simultáneamente. En otras palabras, nunca independizan los procesos racionales de las emociones. Por eso no es sorprendente que cuando hablen con alguien pongan atención no sólo a lo que les dicen, sino también a la expresión y los gestos con que se lo dicen, a la ropa que trae puesta su interlocutor, a la espinilla que tiene en la cara, a la forma como mueve las manos y al estado del clima.
Las mujeres pueden estar en muchos canales al mismo tiempo y por eso pueden ser tan detallistas, intuitivas, sensibles y, por qué no decirlo... ¡en muchos casos también chismosas!
También tienen una gran capacidad para fantasear y es por eso que se arman ellas solas unos novelones dándole vueltas y vueltas a lo mismo.
La educación es un derecho y un deber de los padres que prolonga, de algún modo, la genera- ción; se puede decir que el hijo, en cuanto persona, es el fin primario al que tiende el amor de los esposos en Dios. La educación aparece así como la continuación del amor que ha traído a la vida al hijo, donde los padres buscan darle los recursos para que pueda ser feliz, capaz de asumir su lugar en el mundo con garbo humano y sobrenatural.
Los padres cristianos ven en cada hijo una muestra de la confianza de Dios, y educarlos bien es –como decía San Josemaría– el mejor negocio; un negocio que comienza en la concepción y da sus primeros pasos en la educación de los sentimientos, de la afectividad. Si los padres se aman y ven en el hijo la culminación de su entrega, lo educarán en el amor y para amar; dicho de otro modo: corresponde a los padres primariamente educar la afectividad de los hijos, normalizar sus afectos, lograr que sean niños serenos.
En Córdoba el mes de Mayo es, siempre, luz por doquier, no sólo porque el sol luce. Es luz porque hay alegría, hay fiesta en todas sus gentes, que gozan sin parar mientes, desde que empieza hasta el fin.
Primero, Cruces de mayo -en honor de nuestro Dios- conmemorando la fiesta de la Invención de la Cruz. La Cruz en la que Jesús después de inmensa pasión murió por todos los hombres para nuestra redención.
Y se engalanan las Plazas con cruces hechas de flores. Flores rojas, flores blancas, con flores de aquel color que transpira más amor y que se alzan hacia el Cielo con delicado primor.
Y le cantan y le bailan, con donaire las mujeres, los hombres con elegancia, y a todos, chicos y grandes, les rebosa el corazón de gozo pues se divierten mientras dan gracias a Dios.
- “Los conservadores [opuestos al matrimonio homosexual] se inspiran por un misticismo que asegura que la homosexualidad es antinatural; sin embargo, la ciencia ha demostrado ad nauseam que la homosexualidad es muy común en la naturaleza”
Esta afirmación es completamente falsa: el principal argumento contra el matrimonio homosexual no se basa en la “naturalidad” o “antinaturalidad” de la homosexualidad, sino en el hecho de que sólo las parejas heterosexuales estables proporcionan un marco idóneo para la procreación y educación de los niños (y, por tanto, sólo ellas merecen el alto grado de protección simbólica y jurídica que entraña la institución matrimonial). Para la sociedad es cuestión de vida o muerte que un número suficientemente alto de hombres y mujeres sigan practicando ese “anticuado” estilo de vida consistente en permanecer juntos muchos años, tener hijos y educarlos (en cambio, no afecta en nada al interés general que las parejas homosexuales duren más o menos). Mediante la institución matrimonial, la ley está promocionando la convivencia heterosexual estable, y protegiendo a la descendencia que presumiblemente resultará de ella. Los partidarios del gay marriage no han conseguido todavía explicar qué tiene de intrínsecamente promocionable la convivencia homosexual estable, ni qué beneficios dignos de reconocimiento jurídico brinda a la sociedad.
Llega a España la comedia Intocable, después de haber cosechado en Francia un extraordinadrio éxito de público (más de 19 millones de espectadores), al que se añade una elevada recaudación en otros países, como Alemania o Suiza.
La película es una adaptación libérrima de unos sucesos verídicos, y ha contado en todo momento con la supervisión de su protagonista real. Philippe es un multimillonario parisino que ha quedado tetrapléjico tras un accidente de parapente. Contrata como enfermero y cuidador a Driss (Omar Sy, premio César al mejor actor), un senegalés barriobajero y delincuente que supone el contrapunto existencial que Philippe buscaba. De su atípica relación va surgiendo una amistad que va a humanizar paulatinamente a los dos.
A lo largo de la campaña electoral francesa no han faltado referencias a cuestiones relativas a la familia y a la educación, como también a los cuidados paliativos y la eutanasia, sin olvidar los derechos de los homosexuales. Pero los dos principales candidatos supieron esquivar los puntos más delicados.
De hecho, cuando los periódicos publicaban en vísperas del voto definitivo cuadros con las diferencias entre Sarkozy y Hollande en cuestiones cruciales, no incluían la política familiar ni la postura del Estado ante el hecho religioso. Ambas han sido muy debatidas en Francia en los últimos meses, sobre todo, como consecuencia de la creciente presencia pública del Islam, la segunda religión de Francia.
Ya al final de la campaña, el diario Le Monde (3-05-2012) publicó un expresivo artículo, que resumía el apoyo a Hollande de personalidades laicistas conocidas, como la “misionera del laicismo” Caroline Fourest (así se ha firmado ella alguna vez). El apoyo respondía a la carta que el entonces candidato dirigió al conjunto de asociaciones reunidas en el Comité nacional de acción laica (CNAL), con fecha 16 de abril.
La Madre Teresa es considerada como "el ángel de los pobres" ya que llevó el mensaje cristiano del amor al prójimo desde los suburbios de Calcuta a los areópagos del mundo entero, convirtiéndose así en un icono de la caridad.
Monseñor Leo Maasburg fue uno de sus ayudantes más cercanos durante los años que acompañó a la Madre Teresa en sus viajes por todo el mundo, siendo testigo tanto de incontables milagros como de las pequeñas anécdotas de su día a día. En este retrato personal de la pequeña monja, nos presenta cincuenta historias sorprendentes, desconocidas hasta ahora para la mayoría, sobre los pequeños milagros que experimentó al lado de la Madre Teresa. Historias sobre cómo consiguió abrir la primera casa en la Unión Soviética, negociar con el líder sandinista Daniel Ortega o cuál era su manera para apartar de sí el orgullo y la vanidad.